Una mujer que realiza labores de control del transporte informal en la plataforma comercial de Río Seco rechazó las acusaciones de presunto cobro de cupos y atribuyó la polémica a los conflictos surgidos entre las empresas Dakar y Travi, que anteriormente operaban de manera conjunta y actualmente trabajan por separado.
Según explicó, durante el tiempo en que ambas empresas mantenían una sola organización, ella colaboraba con el orden de las unidades y recibía una retribución por ese trabajo. Sin embargo, tras la separación de las empresas, afirmó que comenzaron las diferencias y las acusaciones en su contra.
La controladora señaló que el representante de la empresa Dakar, identificado como Víctor Mendoza, la acusa de extorsionar a los conductores y cobrar dinero para permitirles trabajar. No obstante, rechazó dichas versiones y aseguró que únicamente organiza el ingreso y salida de los vehículos para evitar desorden y reducir riesgos en la vía.
También indicó que algunos conductores le entregan dinero de manera voluntaria como reconocimiento por el apoyo que brinda en la organización del servicio, aunque sostuvo que nunca obliga a nadie a realizar esos aportes.
Asimismo, manifestó que los problemas entre ambas empresas comenzaron hace aproximadamente dos meses y que la presencia de otros controladores genera conflictos durante la circulación de las unidades. Agregó que algunos trabajadores realizan maniobras que exponen tanto a conductores como a peatones y al personal policial que supervisa el tránsito.
Finalmente, consideró que la formalización del servicio ayudaría a reducir este tipo de conflictos entre empresas y permitiría desarrollar la actividad en mejores condiciones. Mientras tanto, reiteró que continuará apoyando en el orden del transporte en la zona y negó que exista un sistema de cobro obligatorio para los conductores que operan en este sector de la plataforma comercial de Río Seco.
