El Arzobispado de Arequipa rompió su silencio frente a la denuncia de presunto bullying contra un adolescente de 16 años, exalumno del colegio San Jerónimo, pero su pronunciamiento deja sin responder una de las principales interrogantes del caso: qué hizo concretamente el plantel cuando la madre asegura que alertó sobre el hostigamiento meses antes de que su hijo terminara siendo agredido.
Mediante un comunicado fechado el 1 de septiembre, el Arzobispado lamentó los hechos denunciados y el sufrimiento del adolescente y su familia. Además, sostuvo que ninguna persona, especialmente un menor, debería atravesar situaciones de violencia o aislamiento.
Sin embargo, el documento no determina responsabilidades ni explica si las autoridades del colegio San Jerónimo actuaron correctamente frente a las advertencias que, según la madre, fueron realizadas desde meses atrás. Tampoco precisa cuándo se activaron los protocolos contra el acoso escolar, qué acciones específicas se adoptaron ni si estas fueron suficientes para proteger al estudiante.
Estas interrogantes adquieren relevancia porque la madre sostiene que acudió ante el tutor, coordinadores y autoridades del colegio llevando incluso capturas de conversaciones que, según su denuncia, evidenciaban intentos de aislar a su hijo. La familia afirma que, ante la continuidad del problema, terminó retirándolo del San Jerónimo y trasladándolo a otro centro educativo.
El Arzobispado informó ahora que, luego de recibir la denuncia de los padres, el arzobispo dispuso conformar una Comisión Investigadora integrada por el Vicario General, el Canciller de la Arquidiócesis y un abogado de la Oficina de Asuntos Jurídicos. La comisión deberá determinar los hechos y las medidas que correspondan.
La institución religiosa también asegura que colaborará con el Ministerio Público y las autoridades educativas y sostiene que los colegios bajo su administración cuentan con protocolos obligatorios para proteger a sus estudiantes.
Precisamente esa afirmación abre otra interrogante: si existían protocolos obligatorios, ¿cuándo fueron activados en el caso del adolescente y cuáles fueron sus resultados?
La madre sostiene que el hostigamiento continuó incluso después de retirar a su hijo del colegio. Según su denuncia, antiguos compañeros habrían contactado a estudiantes de la nueva institución para desacreditarlo. Posteriormente, durante una fiesta, el adolescente fue agredido y sufrió lesiones en el rostro. El caso está actualmente bajo investigación de la Segunda Fiscalía de Familia.
El comunicado tampoco señala si la investigación interna evaluará específicamente la actuación del director, tutor, coordinadores y área de Psicología del colegio, pese a que buena parte de los cuestionamientos de la madre están dirigidos precisamente a la respuesta que habría recibido de estas instancias.
El Arzobispado promete informar oportunamente a los padres sobre los resultados de su comisión y pide prudencia mientras avanzan las investigaciones.
La investigación determinará las responsabilidades de los adolescentes involucrados en la agresión. Pero existe una segunda responsabilidad que también deberá esclarecerse: si el colegio conoció previamente las denuncias de hostigamiento, qué medidas tomó y si cumplió efectivamente sus propios protocolos para impedir que la situación continuara escalando.
