El congresista Edwin Martínez ha vuelto a generar controversia con su postura sobre la inseguridad ciudadana. Según él, la Policía debe ser empoderada para usar sus armas sin restricciones, asegurando que los efectivos temen actuar por temor a sanciones judiciales. “Aquí matas o te matan”, expresó, dejando entrever una peligrosa normalización de la violencia como método de justicia.
Sus declaraciones, lejos de aportar soluciones estructurales, refuerzan un discurso populista que ignora las causas reales de la inseguridad. La propuesta de Martínez no contempla la falta de recursos, la corrupción dentro de la Policía ni la ineficacia del sistema judicial. En su lugar, opta por una narrativa de guerra que podría derivar en más violaciones a los derechos humanos.
Además, el congresista minimizó la crisis en el Ministerio del Interior y defendió al titular del sector, Juan José Santiváñez, pese a que en su gestión se han registrado más de 150 homicidios en menos de un mes. “Se está trabajando bien”, aseguró Martínez, aunque las cifras contradicen su optimismo. ¿Es razonable sostener que la violencia ha disminuido cuando los datos muestran lo contrario?
Si bien la población demanda medidas urgentes contra la delincuencia, incitar a una respuesta violenta puede tener consecuencias fatales. Expertos en seguridad advierten que el uso excesivo de la fuerza sin mecanismos de control solo genera más criminalidad y desconfianza en las instituciones. La verdadera solución pasa por fortalecer la inteligencia policial, mejorar la capacitación y atacar las redes criminales desde su origen.
El populismo punitivo de Martínez sigue la línea de otros discursos autoritarios que han fracasado en América Latina. Países como El Salvador han aplicado medidas extremas, pero a costa de derechos fundamentales. La pregunta es si Perú está dispuesto a seguir un modelo similar, con el riesgo de normalizar ejecuciones extrajudiciales y errores irreparables.
Es necesario debatir estrategias de seguridad basadas en evidencia, no en frases efectistas que solo alimentan el miedo. Mientras no se implementen reformas serias en el sistema de justicia y en la Policía, el problema de fondo seguirá sin resolverse. En este contexto, discursos como el de Martínez no solo son irresponsables, sino que podrían agravar la crisis de seguridad que pretende combatir.
