Una estudiante de 17 años no llegó tranquila a casa. La adolescente caminaba por Villa Cerrillos, en Cerro Colorado, cuando un auto rojo frenó a su lado. Un sujeto asomó medio cuerpo por la ventana, le arrebató el celular y, en segundos, la arrastró más de dos cuadras mientras ella gritaba por ayuda. El vehículo no se detuvo. Los delincuentes la soltaron en plena vía.
La menor terminó con fisuras en la clavícula y costillas, además de lesiones en la pierna. Médicos del Hospital Honorio Delgado Espinoza la atendieron de emergencia. Actualmente, la adolescente continúa en proceso de recuperación, mientras su entorno familiar expresa preocupación por la frecuencia de estos ataques.
La joven no fue la única. En semanas recientes, casos similares ocurrieron en distintos distritos. En Cayma, delincuentes arrastraron a dos mujeres tras arrebatarles sus carteras. Días después, un ciudadano perdió su celular cuando un ocupante de un vehículo en movimiento lo arrancó desde la ventana en UPIS Deán Valdivia. En Paucarpata, una joven denunció otro robo al paso, y en Miraflores, cámaras captaron a un auto que se detuvo, ejecutó el robo y huyó en segundos.
El patrón muestra autos sin placas visibles, ocupantes coordinados y ataques rápidos con arrastre. La ciudad acumula denuncias, pero las capturas no llegan. La familia de la escolar ahora busca cámaras de seguridad para identificar a los responsables. La ciudadanía exige resultados ante esta modalidad delictiva que crece bajo la responsabilidad del general de la PNP Antonio La Madrid. La pregunta queda abierta ¿cuántas víctimas más necesita la ciudad para frenar esta violencia?
