La minería ilegal en Perú alcanzó un nivel histórico: sus exportaciones se equiparan hoy a las de la minería formal. Un informe de Bank of America, con cálculos del Instituto Peruano de Economía (IPE), estima que este año el negocio ilícito moverá hasta 12 000 millones de dólares, lo que equivale al 4 % del PBI nacional.
Crecimiento acelerado:
Las cifras muestran un avance explosivo. Desde 2019, las exportaciones de oro ilegal se cuadruplicaron y hoy representan casi el mismo volumen que las legales. Para Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas del IPE, las estimaciones incluso podrían quedarse cortas: “En el peor escenario, el oro ilegal igualará al legal; en el mejor, lo superará”.
Brecha en la producción:
El economista y exviceministro de Gestión Ambiental, José de Echave, alertó que en 2024 se produjeron 90 toneladas de oro, pero se exportaron 170. “Se está exportando mucho más de lo que se produce”, señaló, lo que refleja el ingreso del oro ilegal al mercado formal.
Plantas procesadoras bajo sospecha:
El Observatorio de Minería Ilegal (OMI) explica que el blanqueo se realiza en plantas procesadoras, cuyo número aumentó en los últimos años. Varias figuran entre las diez mayores productoras de oro del país, a pesar de no tener minas propias.
Expansión y falta de control:
La actividad ilícita avanza en regiones como Cusco, Apurímac, Piura, Ica y Arequipa, favorecida por el alza del precio internacional del oro y el cobre. Sin embargo, el proceso de formalización minera fracasó: en más de una década solo el 2 % de los mineros inscritos en el Reinfo logró regularizarse.
Además, el presupuesto destinado a la lucha contra esta actividad se redujo en 20 millones de soles: pasó de 90.8 millones en 2024 a 70.6 millones en 2025.
