El cuerpo de Juliana Masías León (66) permanece en la Morgue Central de Arequipa, a la espera de que algún familiar inicie los trámites para darle una sepultura. Su muerte, ocurrida tras ser víctima de un atropello mientras alimentaba gatitos, ha destapado un triste capítulo de abandono que persiste incluso después de su partida.
La mañana de este jueves 27 noviembre, una de sus hermanas y otros familiares estuvieron presentes en el lugar del accidente. Sin embargo, los testigos relataron que no derramaron ninguna lágrima y evitaron acercarse a reconocer el cuerpo, pese a que la Policía preguntaba si había familiares de la víctima.
Los comerciantes de la plataforma Andrés Avelino Cáceres, quienes la vieron vivir en completo abandono familiar durante años, señalaron con desconfianza esta repentina aparición. Según indican, el interés de la familia no sería un gesto de dolor, sino la posibilidad de acceder a los 26,750 soles que paga el SOAT por fallecimiento en accidente de tránsito.
Se acercaron a la comisaría
Solo después de los hechos, los familiares se presentaron en la comisaría de José Luis Bustamante y Rivero para iniciar las diligencias correspondientes. Posteriormente, acudieron a la Morgue Central, donde realizaron el trámite de reconocimiento del cuerpo. A pesar de que el cuerpo estuvo listo para ser entregado desde las 11:00 a.m., al cierre de este informe, los familiares no habían completado el retiro de los restos de Juliana.
Como se ha conocido, Juliana era una persona que vivió en el más absoluto desamparo por parte de sus seres queridos. En contraste, ella dedicó su vida al cuidado de los animales abandonados, alimentándolos con el fruto de su propio esfuerzo y sacrificio. Amó tanto a los animales que se consagró a ellos, a pesar de los inconvenientes que esto a veces le acarreaba con algunos comerciantes.
Un testimonio silente de su vida de penurias fue su apariencia al morir: sandalias viejas y ropa desgastada, consecuencia de dormir a la intemperie, en lugares inhóspitos y bajo la lluvia.
Mientras su cuerpo espera ser retirado de la morgue de Arequipa, un grupo animalistas acudió al lugar donde perdió la vida Juliana. En un emotivo homenaje, encendieron velas colocaron flores y elevaron su voz para exigir justicia por quien, en vida, fue una incansable luchadora por los más indefensos.
Como se recuerda, la infortunada mujer pereció debajo de una cúster de servicio público, al ser atropellada mientras cruzaba por la Av. Andrés Avelino Cáceres, cuando alimentaba los gatos que vivían debajo del puente. Testigos señalan que esa era su rutina diaria.es daba comida y agua, para luego vender algunos productos en el Cercado y con ese poco dinero, comprar los alimentos para los animales. Cuando no tenía suficiente dijeron, buscaba comida entre los desperdicios que la gente dejaba por la zona
