Sociedad

Encerrados por su propia hija: adultos mayores viven aislados del mundo tras disputa por terreno

Dos adultos mayores viven encerrados en su propia casa luego de que su hija, Luz Marina Flores Chávez, y su esposo, Christian Sotomayor (exfutbolista del FBC Melgar), se apoderaran del pasadizo principal y colocaran planchas metálicas que cubren por completo la puerta de salida de Benito Flores Ticona (82) y Juana Chávez (79).
El terreno, de casi 200 metros cuadrados, es multifamiliar y contaba con un pasadizo central que permitía el ingreso a todos los residentes del fondo, entre ellos una sobrina y los padres de Luz Marina.

Según el señor Benito, su calvario comenzó en 2016, cuando su hija y su yerno le propusieron firmar un documento de compra y venta de manera “interna”, con el supuesto objetivo de construir un edificio de varios departamentos que generaría espacio y rentas por alquiler.

Engaño tras engaño

“Me dijeron que después de construir me iban a dar dos departamentos: uno para vivir con mi esposa y otro para alquilar y tener ingresos. Me aseguraron que los documentos eran solo internos. Nunca sospeché que en realidad querían desalojarme de mi propia casa”, relata con voz entrecortada Benito Flores.

Sin embargo, nunca se construyó nada. Con el tiempo, el adulto mayor descubrió que su hija habría abierto una cuenta bancaria a su nombre y realizado depósitos de dinero “por la compra del terreno”, aunque ese dinero nunca llegó a sus manos.

«Recién ahora me entero de que abrieron una cuenta a mi nombre y depositaban dinero cada mes por la supuesta compra. Pero ellos mismos retiraban el dinero al poco tiempo. Yo nunca vi ni usé nada de eso”, explica.

La familia asegura que, aunque Luz Marina intentó apropiarse de todo el terreno, no podía hacerlo completamente, ya que dos secciones habían sido vendidas legalmente hace años. Además, el terreno del fondo contaba con un pasadizo común, que también debía servir a los adultos mayores que viven en la parte intermedia.

No obstante, el viernes 24 de octubre, el juez Cristian Torreblanca Gómez ordenó un lanzamiento ‘exprés’ que habría permitido ignorar la existencia de dicho pasadizo. Tras ello, la hija colocó una división metálica que bloqueó los accesos a sus padres y a otra propietaria.

Desde entonces, los ancianos viven encerrados, sin poder salir a la calle. De ocurrir una emergencia, la única forma de evacuarlos sería por vía aérea.
“Le pregunté a mi hija por qué me hacía eso. Le dije que si cerraba el pasadizo, nosotros, sus padres, no tendríamos por dónde salir o entrar. Me respondió: ‘Tendrán que volar, pues. Volarán’”, cuenta entre lágrimas la señora Juana Chávez.

Gracias a una cuerda colocada por otro de sus hijos, que vive en la fachada del terreno, los adultos mayores logran recibir alimentos y agua, ya que su cocina y su pilón quedaron del otro lado del muro metálico instalado por su propia hija.

Quedaron en la calle

La otra afectada, Erika Flores, compró hace años una parte del terreno del fondo y ahora tampoco puede acceder a su vivienda.
“No pude sacar mis cuadernos ni el uniforme de mis hijas. El juez ni siquiera nos dio tiempo para sacar nuestras cosas. Ahora dice que si quiero entrar, debo asumir todos los gastos de la diligencia y pagar a quienes retiren y vuelvan a colocar los metales. Es inhumano”, lamenta.

Terreno fue donado

Lo más indignante es que, días antes del encierro, Christian Sotomayor y Luz Marina Flores Chávez donaron el terreno a otra persona, sin importarles dejar encerrados a sus propios padres y a su prima. Todo indica que su objetivo era consolidar la apropiación del inmueble.

El caso ha generado indignación ciudadana y existen voces que piden una investigación contra el juez Cristian Torreblanca Gómez, debido a presuntos intereses irregulares que habrían permitido esta dramática situación.

EPA