A tres meses de cerrar el año, los gobiernos locales de Arequipa apenas han ejecutado el 53.3% de su presupuesto destinado a inversión pública. En cifras, esto equivale a S/ 926 millones de los fondos asignados para obras e infraestructura, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) recogidos por el informe “Arequipa Retos para impulsar el desarrollo económico y social”, elaborado por ComexPerú.
Aunque el porcentaje supera ligeramente los niveles de los últimos años —cuando la ejecución rondó el 46.4% en 2024 y el 39.6% en 2023—, el avance continúa siendo insuficiente para una región con urgentes demandas de infraestructura, servicios básicos y reactivación económica. La mejora porcentual, más que reflejar eficiencia, parece evidenciar la persistente incapacidad de los municipios para gestionar adecuadamente sus recursos.
El estudio de ComexPerú atribuye esta deficiencia a una falta de capacitación y asistencia técnica. Más del 60% de las municipalidades necesita apoyo en áreas clave como administración tributaria, procedimientos administrativos y formulación de proyectos. En otras palabras, no se trata de falta de dinero, sino de falta de gestión.
Las cifras revelan una paradoja preocupante: mientras los municipios reclaman más presupuesto, millones de soles permanecen sin ejecutarse año tras año. En 2024, por ejemplo, Arequipa dejó sin invertir S/ 597 millones, demostrando que el problema no es la falta de recursos, sino la falta de capacidad técnica y planificación.
Entre las comunas que registraron mayor saldo pendiente en el 2024 se ubicaron la Municipalidad Distrital de Yarabamba, con S/ 49 millones (aunque con un nivel de ejecución del 58.3%); la de Castilla – Aplao, con S/ 41.2 millones (y un nivel de ejecución del 47.4%); la de Cerro Colorado, con S/ 32.6 millones (con un nivel de ejecución del 79.2%). exponen un panorama desalentador. Estos datos confirman que la descentralización no ha ido de la mano con la profesionalización de la gestión pública local.
Mientras tanto, las obras prometidas —carreteras, centros de salud, colegios y sistemas de agua— siguen esperando. Y con solo tres meses por delante, la región parece encaminada a repetir el mismo ciclo de ineficiencia: recursos que no se ejecutan, oportunidades que se pierden y ciudadanos que continúan esperando resultados que nunca llegan.
La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo Arequipa seguirá desperdiciando su propio potencial por culpa de una gestión municipal que no sabe gastar?
