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Minería ilegal arrasa área de conservación Panguana

La reconocida científica peruano-alemana Juliane Koepcke y el abogado ambientalista César Ipenza denunciaron el avance de la minería ilegal en el área de conservación Panguana, ubicada en la región Huánuco, donde opera la estación biológica más antigua de la Amazonía peruana. Según señalaron, la extracción de oro está destruyendo el ecosistema y contaminando el río Yuyapichis, poniendo en riesgo un espacio dedicado por más de 60 años a la investigación científica.

Cada día, unas 35 maquinarias provenientes de Pucallpa y Oxapampa ingresan a la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal El Sira, arrasando bosques y alterando el cauce del río. “El daño es irreversible. El Yuyapichis prácticamente está muerto por la acción de los mineros ilegales que llegan incluso desde Madre de Dios”, alertó Ipenza, quien también denunció la falta de presencia estatal para frenar el delito ambiental.

El abogado subrayó que, pese a los esfuerzos de la Policía de Medio Ambiente y la Fiscalía, las intervenciones resultan insuficientes por la falta de recursos y la ausencia de la Marina de Guerra, clave en la protección de los ríos amazónicos. Además, reveló que algunos líderes ashánincas de la comunidad Pampas Verdes estarían colaborando con los mineros, alertándolos antes de los operativos y defendiendo la maquinaria empleada en la extracción.

Juliane Koepcke, recordada como la única sobreviviente del accidente aéreo del vuelo 508 de LANSA en 1971, lamentó que el lugar al que dedicó su vida esté siendo devastado. “Panguana tiene una importancia ecológica única y alberga la estación biológica más antigua del Perú. Pese a su valor, sigue siendo explotada sin control”, afirmó.

El panorama es alarmante: aguas turquesas por mercurio, ausencia de peces y fauna desaparecida. A pesar de las cinco denuncias penales presentadas con datos precisos de vehículos y responsables, las acciones del Estado no logran detener la minería ilegal. Mientras tanto, los directores de la estación biológica denunciaron haber recibido amenazas de muerte, reflejo de la tensión que impera en esta zona olvidada por las autoridades

EPA