El último sismo de magnitud 5.8 que remeció la provincia de Caravelí el último del 23 de septiembre, Pone en evidencia la compleja situación de Arequipa frente a múltiples amenazas naturales. Según el Centro de Monitoreo de RIMAC, catorce distritos del Valle del Colca se encuentran expuestos a la caída de cenizas volcánicas y posibles lahares debido a la cercanía de volcanes activos. Estas condiciones representan un riesgo latente para comunidades rurales que dependen de la agricultura y el turismo.
A ello se suma la vulnerabilidad de distritos costeros y de relieve accidentado como Mollendo, Atico, Yanaquihua y Ocoña, donde las inundaciones y deslizamientos son frecuentes durante la temporada de lluvias. El riesgo se intensifica con la deforestación y el crecimiento urbano desordenado, factores que aumentan la exposición de la población a emergencias.
Frente a este escenario, especialistas en gestión de riesgos advierten sobre la necesidad de reforzar la prevención y la preparación comunitaria. La elaboración de planes familiares de emergencia, la participación en simulacros y la capacitación ciudadana en protocolos de evacuación son medidas clave para reducir el impacto de futuros desastres. El reciente sismo recuerda que la prevención es la herramienta más efectiva frente a la fuerza de la naturaleza.
