En Arequipa, el Puente Chilina se ha convertido en un punto crítico para los intentos de suicidio. Frente a esta alarmante realidad, el Gobierno Regional declaró de prioridad el enmallado de la infraestructura como una medida disuasiva y de protección de la vida, tras reconocer que se trata de un problema de salud pública.
El proyecto, gestionado por la Asociación Unique Hand from the World – U-Manos, contempla tres acciones principales. En primer lugar, la instalación de cercos perimetrales en ambas plataformas del puente Mariano Melgar y Valdivieso (Puente Chilina), que suman más de 4 mil metros lineales de cerramiento. En segundo lugar, el montaje de un cerco central entre ambas plataformas. Finalmente, la implementación de un sistema de videovigilancia y la colocación de carteles disuasivos en puntos estratégicos.
La decisión fue respaldada mediante el Acuerdo Regional N° 037-2023, que declaró de prioridad la obra como una acción directa para frenar los suicidios registrados en el puente. Con esta medida, Arequipa busca reforzar la prevención de este problema que cada año cobra más víctimas en la región.
La preocupación cobra mayor fuerza en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre. Según el Sistema de Información de Defunciones (Sinadef), entre enero y abril de 2025 se registraron 253 suicidios en el Perú, cifra que ya supera los 207 casos del mismo periodo en 2024. Solo en Arequipa se contabilizaron 27 muertes hasta marzo de este año, lo que ubica a la región en el segundo lugar a nivel nacional, detrás de Lima.
Durante 2024, la región registró 119 suicidios, mientras que a nivel nacional el total ascendió a 735, casi el doble de lo reportado en 2023. Además, los especialistas alertan sobre la creciente vulnerabilidad en adolescentes: solo en 2024 se reportaron 15 intentos de suicidio en niños de entre 10 y 14 años.
Los expertos en salud mental insisten en que el suicidio no debe asociarse a prejuicios ni calificarse como un acto de valentía o cobardía. Se trata de una alteración del pensamiento vinculada a la depresión, la ansiedad y la falta de contención. Subrayan, además, que la familia tiene un rol fundamental, ya que puede detectar cambios de conducta y brindar apoyo emocional oportuno. Aunque la pandemia del coronavirus permitió visibilizar la urgencia de atender la salud mental, aún existen vacíos en la contención psicológica, especialmente en los entornos educativos.

