Sociedad

De Kerala al Misti: el alma peregrina del padre Zacarías Kumaramangalam

Pocos conocen los detalles de la vida del padre Zacarías Kumaramangalam y lo que lo llevó, allá por los años 1964, a sumarse a las filas de la Iglesia Católica, emprendiendo una misión religiosa por el mundo que lo condujo finalmente a los pies del volcán Misti, en la ciudad de Arequipa.

El padre Zacarías, como cariñosamente lo llamaron durante 20 años los feligreses en el sur del Perú, tuvo que dejar atrás los paisajes exuberantes y la vibrante cultura de su natal Kerala, un oasis situado al suroeste de la India, en la región conocida como la costa de Malabar.

Desde los 11 años, tras sentir el llamado de Dios, como él mismo afirmaba, se formó en la orden de los Carmelitas de María Inmaculada, una de las congregaciones más influyentes de la Iglesia Católica, dedicada a la educación, la espiritualidad y el servicio social.

Su fe y la idea de llevar el mensaje de Dios hasta el último rincón del planeta lo llevaron a dejar las cálidas aguas del mar Arábigo y viajar miles de kilómetros al otro extremo del mundo, hacia el océano Pacífico. En 2005, se asentó en Perú, donde permaneció los últimos 20 años de su vida.

Adaptarse a nuestro país no fue sencillo. El padre Zacarías tuvo que aprender un nuevo idioma, el español, pues su lengua materna era el malayalam, una lengua dravídica con su propio alfabeto y una rica tradición literaria. Quizás por ello, además de su inconfundible sonrisa, los feligreses notaban su forma particular de hablar.

Gracias a su sólida formación, desempeñó roles importantes en la Iglesia Católica. Fue sacerdote en las parroquias de Tingo y Quequeña, y finalmente se convirtió en rector del Santuario de la Virgen de Chapi, a quien se atribuyen innumerables testimonios de fe y milagros. En 2013, experimentó lo que considera una intervención milagrosa de la Virgen, cuando sufrió varios paros cardíacos mientras conducía cerca del santuario de Polobaya. Los médicos le diagnosticaron arterias obstruidas y le realizaron una angioplastia. Él siempre atribuyó su recuperación a la protección de la Virgen de Chapi.

Durante la pandemia de la COVID-19, que generó severas restricciones sanitarias, el padre Zacarías innovó utilizando plataformas digitales para dirigir el rezo del Santo Rosario y ofrecer reflexiones en transmisiones en vivo. Con estas acciones, llevó un mensaje de fe y esperanza a miles de hogares en todo el mundo. Su compromiso con la comunidad y su esfuerzo por mantener viva la fe en tiempos difíciles fueron ampliamente valorados por los fieles de Arequipa y más allá.

El intrépido padre Zacarías, el 10 de mayo de 2020, en plena pandemia, abordó un helicóptero y sobrevoló la Ciudad Blanca con la imagen de la Virgen de Chapi. Este gesto lleno de fe y esperanza calmó la angustia de las familias arequipeñas, llevando consuelo espiritual en uno de los momentos más oscuros de la historia reciente.

Este último martes por la tarde, el padre Zacarías Kumaramangalam dejó este mundo terrenal, dejando consternados a todos aquellos que lo conocieron, especialmente a quienes participaron en las innumerables peregrinaciones al Santuario de Chapi. Su recuerdo quedará grabado en la memoria de sus feligreses, y sus enseñanzas servirán como guía espiritual para la comunidad de la Iglesia Católica.

EPA